Para empezar, tenemos que saber cuáles son las cosas que lastiman al planeta. Así como a nosotros no nos gustan los olores fuertes, los ruidos que nos aturden, la basura en la calle y en nuestra casa, al planeta tampoco le gustan.
Una definición de contaminación podría ser: la presencia en el ambiente de cualquier agente químico, físico o biológico o de una combinación de varios agentes, en lugares, formas y concentraciones tales que puedan ser nocivos para la salud, seguridad o bienestar de la población, o perjudiciales para la vida animal o vegetal. ¿Entendieron algo? —seguramente que no, ¡y yo tampoco! Empecemos de nuevo.
La contaminación puede ser de origen natural o puede provocarse por las acciones del hombre (y de los niños, por supuesto). Cuando los agentes contaminantes entran en contacto con el medio ambiente o con los seres humanos, ahí estamos en problemas. Para eso, tenemos que saber qué hacer para evitar que esas cosas sucedan. La mejor manera de combatir la contaminación es la PREVENCIÓN. Hay una frase que me decía mi abuelo: “es mejor prevenir que curar”. Entonces, una buena manera de colaborar con nuestro planeta es tomar nota de lo que podemos hacer para evitar la contaminación.
¿Qué podemos hacer los chicos?
-Podemos usar fertlizantes naturales como la ortiga (¡ojo que pincha!, hay que usarla con cuidado). Si ponemos la ortiga en un recipiente con agua, luego de un mes podremos aplicarla en nuestras plantas para que no se las coman los insectos.
-Para evitar que nos piquen los mosquitos, podemos usar citronella. De esta manera, evitamos tantos aerosoles
-Las bolsas plásticas, servilletas de papel y todo lo descartable es muy malo para el planeta. Hay pequeñas acciones que podemos hacer, como por ejemplo usar una bolsa ecológica para hacer las compras, y así ayudaremos a que no se fabriquen tantas bolsas descartables. También si usamos repasadores o pañuelos de tela, estamos contribuyendo a prevenir la contaminación.
-Hay que cuidar el agua, porque es la fuente de vida del planeta: cerremos bien las canillas y no la dejemos correr sin necesidad. El agua es un recurso natural que se puede agotar. Esto no es una excusa para no bañarnos, aunque no nos guste…., no queda otra. Lo importante es no derrochar agua y cuidarla.
-Tratemos siempre de usar la luz cuando sea necesaria. La electricidad genera gases de efecto invernadero, que hieren mucho al planeta tierra.
Ahora, para seguir cuidando al lugar donde vivimos, tenemos que enseñar lo que aprendimos a nuestros amigos y familiares. No olvidemos que si todos ponemos un granito de arena, vamos a poder vivir en un mundo más saludable, limpio y feliz.

